Es una de guerra. De nuestra guerra. La que sucedió en el Atlántico Sur, desde el 2 de abril de 1982, hace 43 años.
“Tortas fritas de polenta” de Adolfo Bayúgar y Ariel Martinelli es una novela gráfica inspirada en la Guerra de Malvinas creada por un dibujante e historietista junto con un excombatiente.

Hoy, 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, se vuelve a contar, en honor a los soldados y para recordar la soberanía argentina sobre las islas, en primera persona, como en el libro referente de cómo el arte gráfico nacional abordó uno de los episodios más dolorosos de la historia argentina.
Había una vez… Tortas fritas de polenta

“Nació de mi necesidad de querer contar la vivencia de un soldado de Malvinas a través del formato que sé hacer: la historieta”, cuenta Adolfo Bayúgar a Puro Diseño sobre el origen de “Tortas fritas de polenta”.
Lo que siguió fue su encuentro con la voz del excombatiente que necesitaba escuchar, la de Ariel Martinelli, además de la búsqueda de más testimonios y un arduo trabajo de investigación.
Fue el principio de la historia de esta novela gráfica sobre Malvinas que data de 2012, el año del 30º aniversario del dramático conflicto bélico que marcó al país para siempre.
Adolfo Bayúgar acababa de terminar “Tortas fritas de polenta” y se la presentó a Juan Sasturain, director de “Fierro”.

Al principio, la idea fue publicar el cómic en capítulos, en diferentes ediciones de la revista de culto de historietas e historietistas argentinos. Pero luego decidieron publicarla completa, en un número especial del mes de abril de 2013.
Una historieta sobre la Guerra de Malvinas

Pero “Tortas fritas de polenta” empezó a gestarse varios años antes, cuando Adolfo “Fuchi” Bayúgar conoció a Ariel Martinelli, en Mar del Plata, en algún momento de los siete años en los que el dibujante nacido en Tres Arroyos vivió en la ciudad balnearia con su familia.
Lo conoció a través de un amigo en común, Gustavo Serio, quien le contó que Ariel era un combatiente de Malvinas, y le contó también que seguramente “no estaba en condiciones” de contar nada referido a la guerra.
Tenía razón. Pasaron varios años más y algunos dibujos que Adolfo Bayúgar le pasó a Ariel Martinelli -a través de Gustavo- antes de que el dibujante y el excombatiente se reencontraran para hablar de eso de lo que se trata “Tortas fritas de polenta”.

El punto de vista es el de un soldado del ejército, “fue la fuerza que ocupó las islas y enfrentó a los ingleses en tierra -describe Bayúgar- Fueron estos soldados los que sufrieron las penurias de no tener qué comer, de morirse de frío en un pozo mojado y de enfrentarse mano a mano con los ingleses”.
Y desde ese lugar -con esa mirada- es que vio el episodio que le puso el título más singular posible a una novela gráfica sobre la guerra, “Tortas fritas de polenta”, cuando Martinelli le contó a Bayúgar el día que cocinó tortas fritas de polenta con grasa de oveja ¡en un casco!
Cómo dibujar y contar una novela gráfica sobre la guerra

“Comparto la autoría con Martinelli porque está contado en una primera persona y respeté casi en un 100% sus palabras. Pero la autoría de la obra es exclusivamente mía, en el sentido que lo guioné y lo dibujé yo”, explica Fuchi.
“Tortas fritas de polenta” remite a un clásico del género de la historieta bélica, como "Maus" de Art Spiegelman, y a nuevos clásicos de la novela gráfica biográfica y en primera persona, como "Persépolis" de Marjane Satrapi, con la que también comparte un estilo gráfico y emocional: el blanco y negro, “con bastante negro”, destaca su autor.

“Si bien le pedí a Ariel que relatara los hechos cronológicamente, los sucesos y las emociones se mezclaban y superponían una y otra vez. Así que entendí que, en una guerra donde uno no lleva reloj ni otro tipo de elementos para calcular el tiempo, tenía que contarlo temáticamente: el hambre, el frío, los bombardeos…”.
Bayúgar apunta: "tenemos una autoedición desde 2022" (más info en @tortasfritasdepolenta) y cuenta que las grabaciones de sus entrevistas con Martinelli están a disposición de quien quiera escucharlas en la Biblioteca Nacional, en el Archivo de Historieta.
Pero lo más importante, el resultado de esas largas charlas entre el artista y el excombatiente, está escrito y dibujado en el libro “Tortas fritas de polenta”. Y todo lo demás, en la memoria.
Más información: purodiseno.lat