El título: un diseñador argentino ganó un premio en el MoMA por un singular proyecto de refugio para aves migratorias.
El titular: es Augusto Strumía, diseñador industrial oriundo de Río Cuarto, Córdoba, distinguido en el prestigioso Museo de Arte Moderno de Nueva York por el desarrollo de una innovadora estructura/nido hecha en biomaterial para aves migratorias.
Un proyecto que combina sustentabilidad, biodiversidad, diseño y patrimonio cultural.
Muqaria: un proyecto universitario en el MoMA de Nueva York

Todo comenzó hace un año, cuando Augusto Strumía, graduado de la Universidad Nacional de Córdoba, llegó a Madrid, donde cursa un máster en Diseño de Producto. Además, trabaja en una empresa fabricante de mobiliario.
Augusto Strumía junto con un equipo integrado por compañeras de la universidad madrileña en la que cursa participó de un desafío de biodiseño. Y tras ganar la competencia interna, obtuvieron el pase a una instancia global que reunió a más de 60 grupos de distintas partes del mundo.
"Nos anotamos con la idea de que la competencia nos sirviera para llevar adelante nuestro proyecto (Muqaria) para la asignatura, pero sin pensar en ganar", cuenta Augusto Strumía a Puro Diseño desde Madrid.


El desafío terminó llevando al equipo hasta el Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde primero presentaron y defendieron el proyecto ante un jurado y posteriormente exhibieron una maqueta/prototipo para mostrar la forma y el funcionamiento y las características de la propuesta.
"Fue todo muy rápido; literalmente dos días antes de que fuera la competencia conseguí la visa y pude viajar a Estados Unidos", recuerda Augusto Strumía.
Y menciona a sus compañeras de trabajo y consagración: Lucía Sánchez Cuesta, Alejandra Guzmán y Alondra García.

Al día siguiente de la presentación de Muqaria, en el auditorio del prestigioso MoMA, se anunciaron los ocho proyectos finalistas. Y entre ellos se encontraba el refugio ecológico desarrollado por el equipo de Strumía, en la categoría Arte... ¡en el MoMA!
"El reconocimiento fue por utilizar el arte no como una cuestión meramente ornamental, sino como una función simbólica y significativa", destaca Strumía.
Cómo es el refugio creado con residuos de cáscaras de huevo

La propuesta consiste en la creación de nidos artificiales destinados al avión común (Delichon urbicum), una pequeña ave migratoria perteneciente a la familia de las golondrinas.
Cada año, esta especie realiza un extenso recorrido. "Pasan el invierno europeo en África, y en el verano llegan a la península ibérica, sobre todo al sur de España hasta Madrid –describe Augusto Strumía- Lo que hace muy especial a la especie es que, al volver, lo hacen exactamente al mismo nido que habían construido".

La iniciativa surgió para responder a una problemática concreta.
Aunque el avión común es una especie protegida por la legislación española, muchas veces sus nidos son retirados de las fachadas de los edificios debido a las molestias y la suciedad que generan sus estructuras de barro. "Queríamos ver la forma de que esto tuviera un impacto menor", explica el diseñador argentino.
Muqaria fue desarrollado a partir de un biomaterial de biocerámica elaborado con residuos de cáscaras de huevo. "Generamos el nido a través de una estructura de un biomaterial, específicamente de biocerámica, que está hecho con residuos de cáscara de huevos", explica.
El proyecto reúne así distintas dimensiones del diseño contemporáneo: la reutilización de residuos, el desarrollo de nuevos materiales, la conservación de la biodiversidad y la búsqueda de soluciones para la convivencia entre las personas y la fauna urbana.
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Además del componente ambiental, el proyecto incorpora una fuerte dimensión cultural inspirada en la arquitectura árabe, muy presente en el sur de España.
Para el diseño del refugio, el equipo tomó como referencia los mocárabes —también conocidos como mucarnas—, un elemento característico de la arquitectura mudéjar islámica.
"Son una especie de cavidades que se crean en bajotechos o en aleros, que era justamente donde estos nidos los construyen los aviones. Haciendo esa conexión de la cultura árabe y el mensaje que podían transmitir, pensamos cómo un usuario podría querer incorporar este nido en su edificio a través del diseño, por eso hicimos cavidades bajo esta conformación morfológica".



Y hay un detalle “argentino” detrás del proyecto de Augusto Strumía premiado internacionalmente. "Utilizan una forma parecida a los horneros de Argentina que crean sus propios nidos con barro”.
La referencia al hornero permitió establecer un puente entre dos especies que, aunque viven en continentes diferentes, comparten formas de construcción y desafíos similares para convivir con los entornos urbanos.
Más allá del premio, el proyecto de Augusto Strumía y su equipo podría continuar su desarrollo a través del acompañamiento de una empresa patrocinadora, que ofrecería apoyo económico y mentorías profesionales para llevar la iniciativa a una nueva etapa.
"Queremos probarlo y ver cómo funciona con los pájaros más concretamente", concluyó el diseñador.

