La hizo el estudio Hayatsu Architects, con más de 50.000 flores de cerezo de papel washi. Y la obra enamora a los amantes del diseño en Londres.
El estudio Hayatsu Architects con sede en Londres creó una instalación hecha con 50.000 flores de cerezo de papel washi.
Titulada “Hana Mikoshi”, que significa “santuario de las flores”, la obra se exhibe actualmente en el Museo Victoria y Albert como parte del Festival de Diseño de Londres.
Su presentación que enamoró a primera vista a los amantes del diseño incluye la realización de “Talleres de Hana Mikoshi” que invita a los asistentes al evento a multiplicar el concepto de la instalación de papel washi inspirada en sakura, el nombre en japonés de las bellísimas flores de cerezo.
Los visitantes del V&A aplican las flores a la estructura.
Pasaron cientos de años desde la primera vez que familias y artesanos de Mino, en Gifu, Japón, comenzaron a dedicarse a la producción de papel washi. Y así crearon enormes Hana Mikoshi o “santuarios de flores” para el festival Mino Matsuri que se lleva a cabo en Japón desde el período Edo (1615-1868), en abril de cada año.
Es esta tradición las que se está recreando en la capital del Reino Unido, en exteriores del V&A, en South Kensington, decorado con árboles de bambú con 50.000 flores de papel Mino washi inspiradas en sakura, hechas a mano por artesanos de Japón.
Y, como parte del Festival de Diseño de Londres (@l_d_f_official), Hayatsu Architects (@takeshi_hayatsu) transformó el tradicional santuario hecho con altares de papel en una hermosa instalación de asientos escultóricos para la Daylit Gallery del V&A (@vamuseum), uno de los museos de arte y diseño más importantes del mundo.
La flor de cerezo es una flor efímera que florece al comienzo de la primavera, y el color rosa pálido es el más popular entre las tonalidades que puede tener.
Además de su belleza natural la flor del cerezo posee un carácter simbólico muy singular, especialmente en la cultura japonesa.
Sakura -también utilizado para nombrar al árbol- se identifica con la fragilidad y la transitoriedad de la vida, conceptos asociados al budismo. Y para los antiguos samuráis, la flor de cerezo también simbolizaba la sangre y el sacrificio.
En Japón, a la flor de cerezo también se la cita para expresar inocencia, sencillez, la belleza de la naturaleza y el renacimiento que llega con la primavera.
Debido a su estética, la flor de cerezo es muy utilizada con fines decorativos y ornamentales, y su silueta ha sido replicada también en tatuajes a través de las generaciones.
La flor de cerezo es la inspiración del hanami, una celebración que se celebra a finales de marzo o principios de abril, y durante esos días, las familias japonesas realizan excursiones para reunirse en lugares donde florecen los cerezos.
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